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Teatro y dictadura: cómo seguir pese a las amenazas y las listas negras

En el tercer episodio del podcast “Medio siglo de teatro” Carlos Rottemberg cuenta cómo era la vida de los que continuaron levantando el telón durante los años de plomo

En 1979 Carlos Rottemberg vivía en un departamento con su familia en la avenida Rivadavia al 4900, en el barrio de Caballito. Llevaba unos cinco años como empresario de cine y teatro. Ya no era aquel adolescente que había sido emancipado por sus padres para poder firmar cheques. Con 21 años tampoco era un hombre maduro.

Una mañana de enero de 1979, la familia del empresario y los vecinos del edificio hallaron un volante con amenazas bastante claras y serias. En el tercer episodio del podcast “Medio siglo de teatro”, Carlos Rottemberg recuerda cómo fue producir espectáculos durante la dictadura que comenzó en 1976 y terminó en 1983.

El volante, escrito en letra cursiva y con algunos destacados en mayúscula de imprenta, decía así: “Parte de guerra número 622. El señor Carlos Rottemberg está produciendo espectáculos artísticos en su Teatro de Pinamar que cuenta con la participación de elementos que hacen la apología marxista. Ellos son Mercedes Sosa, Luis Brandoni, Marikena Monti y Moncho Mieres. Si continúa con esa actitud, procederemos a ´volarle´ el departamento como primer (sic) medida. Señor vecino, no acepte en su edificio a un apañador de subversivos”.

El volante con amenazas que le dejaron a la familia Rottemberg en 1979El volante con amenazas que le dejaron a la familia Rottemberg en 1979

Efectivamente Rottemberg, que ya tenía una sala en Pinamar, había contratado para aquel verano de 1979 a la cantante Mercedes Sosa (quien unos meses después partiría al exilio), a Marikena Monti y a Luis Brandoni y su guitarrista Moncho Mieres. Estaban entre “los prohibidos”.

Durante la dictadura hubo represión, desapariciones, listas negras y terrorismo de Estado. Sin embargo, el teatro sobrevivió.

“Nos acostumbramos a los llamados con amenazas de bombas que obligaban a suspender funciones y también a las pastillas de Gamexane que hacían explotar para desalojar las salas. Había empresarios que, por convicción o por temor, no contrataban a los que estaban ´prohibidos´, pero nosotros no preguntábamos -como tampoco ahora- qué pensaban políticamente. Pero tengo que ser totalmente fiel a la realidad. Los actores, autores y directores prohibidos donde más trabajaban era en los teatros. Porque claro, la televisión era pública y controlada por la dictadura, el cine era masivo… entonces, el lugar donde había un hueco para laburar era en los teatros. Yo tengo el recuerdo de haber seguido viviendo, vale decir, nosotros íbamos a comer después de las funciones, como lo hacemos hoy y teníamos proyectos”, explica Rottemberg.

No se puede hablar de la dictadura sin hablar del fenómeno de Teatro Abierto.

Aquella fue una forma de protesta artística contra el gobierno militar iniciada en julio de 1981. La programación incluía 21 obras breves que se representaban en tres funciones diarias en el teatro El Picadero. Eran de autores y directores nacionales en las que actuaron personas no gratas para la dictadura. Era una forma de saltear la censura del régimen: fue un éxito, se vendieron todas las entradas disponibles. Pero, días después, el teatro El Picadero fue incendiado por personeros de la dictadura.

Ante la destrucción del lugar en el que se desarrollaba Teatro Abierto, los dueños de otras salas las pusieron a disposición de los organizadores. Así lo recuerda Rottemberg: “Con Guillermo Bredeston, que a esa altura éramos inquilinos del viejo teatro Tabaris, fuimos unos de los que, como Alejandro Romay dueño de El Nacional y otros empresarios, ofrecimos que continúe el ciclo. La Comisión de Teatro Abierto nos eligió a nosotros para seguirla en el Tabaris”. Por aquel entonces Rottemberg era socio del fallecido actor Guillermo Bredeston, con quien además lo unía una gran amistad.

Luis Brandoni en medio de dos Rottemberg: Tomás y Carlos. Ceremonia de "poner el dedo" que implica cumplir lo convenidoLuis Brandoni en medio de dos Rottemberg: Tomás y Carlos. Ceremonia de «poner el dedo» que implica cumplir lo convenido

Cuando habla de la dictadura habla también de Luis Brandoni con quien tiene una relación amistosa duradera y de mucha confianza. Recuerda que, con el regreso de la democracia, Brandoni iba a estrenar el éxito de “Made in Lanús”, una obra sobre el exilio durante la dictadura, que protagonizó junto a Patricio Contreras, Marta Bianchi y Leonor Manso. Rottemberg le dijo que su teatro en Mar del Plata no estaba en condiciones de recibir al público que se esperaba y Brandoni le contestó: “Yo lo hago con vos o no la hago con nadie, porque en la dictadura, el único que hizo todas las mías fuiste vos. Y sé que los que me están llamando ahora no me dieron el teatro”.

De aquellos años oscuros en los que se levantaron los telones habla Rottemberg en el tercer episodio del podcast “Medio siglo de teatro”.

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