RELATO DE VIDA: VIVIR EL CORONAVIRUS EN LA CIUDAD CAPITAL DE LA RI0JA

Carlos Romero, escribió una emotiva carta relatando como es ser paciente con Covid, y como lo ayudó la fe y la lectura de la Biblia para no sentir la soledad a la que te lleva el Coronavirus. Un mensaje de edificación para las personas que hoy atraviesan esta situación.  

Contó  “Mi hijo entró en un estado muy crítico en el Hospital de Fátima, desde ese momento comenzamos a vivir a una situación dramática, lo que narre en la carta es un espacio muy poquito de convivir con la muerte”.

“La soledad, lo pinta de cuerpo entero a un virus que no conocemos y vemos como este espacio tan chiquito en el que vivimos en Argentina, se siente solo porque lucha contra un virus que no conoce que un paracetamol lo único que hace es sacarte la fiebre pero no te cura”. Explicó  

Manifestó que “Entonces no queda otra que una sola mano, la de Dios; que es la que sobrelleva el miedo, si bien yo soy católico apostólico romano, mi hijo estudiaba la interpretación de la Biblia, y ahora que él se quedó con nosotros y se contagió, nos empezó a enseñar lo que el aprendió y eso nos ayudó muchísimo y esto despertó la fe”.

Cuando uno se enferma busca por todos lados para llevar a un hijo al mejor medico pero no tenemos esa opción porque en todo el mundo estamos así.

VIVIR EL CORONAVIRUS EN LA CIUDAD CAPITAL DE LA RI0JA

Somos una familia de cinco miembros principales y dos nietos, cuatro estuvimos infestados, el virus ingreso a nuestras vidas y nos produjo una sensación de estar solos en este mundo, enfrentando la muerte. Quiero contarles que nuestro padecimiento comienzo cuando mi hijo médico, le confirmaron que tenía el virus, y un día antes con mi esposa pasamos por su departamento a saludarlo: ¿hola, como estas? fue todo, y nos infectamos. Mi hijo el menor, que está viviendo con nosotros, en su primer test fue negativo, no obstante, decide acompañarnos con el riesgo de contagiarse, y así sucedió. Mientras mi hijo medico se encontraba aislado en el hotel, comienza a tener complicaciones en su salud, la fiebre no bajaba y lo trasladan al hospital de Clínicas V. Fátima y comenzamos a desesperarnos, pero teníamos contención de todos los médicos, en especial la Dra. Llanos, quien en forma permanente nos informaba la evolución de su salud. Por otro lado, nosotros recibíamos atención del psicólogo Dr. Brigido y, además, un médico guía de quien estaremos eternamente agradecido el Dr. José Simone, quien nos controlaba día por día el estado de salud de todos. La familia tenía ahora cuatro infestados, uno de ellos en terapia con neumonía y la situación se tornaba cada vez más dramática. Nos aparecen los primeros síntomas, diarrea en mi señora, tos con flema en mi caso, por lo cual tomamos varias medidas de convivencia, abríamos puertas y ventanas en la mayor parte del día, desinfectábamos todo lo que ingresaba a la casa, los comestibles eran pasados por lavandina, lo mismo la vajilla, la ropa de cama la sacábamos al sol y lavábamos el piso con desinfestarte. Consumíamos muchos cítricos y vitamina C, esta es la gran ventaja de poder estar en el hogar, por ello agradezco siempre a nuestro sobrino, el Dr. Miguel Carrizo, quien se encargaba de la gestión, que fue muy efectiva para nuestra recuperación, como también a toda nuestra familia que estuvo pendiente de nosotros, a mi hijo mayor Daniel y mi sobrino Dino Molina siempre dispuestos en todo momento, a todos los vecinos, a Patricia y Lucho Quiroga, Margarita Carrizo con oraciones hermosas, Bebo y Mari Gallardo, todos preocupados por nuestra salud. Fueron momento de desesperación, dolor, ansiedad y sentir que todo se perdía, estar desnudo ante el mundo, “solo la mano muy poderosa es la que nos rescató de este abismo, DIOS. “Desde que el virus entro en nuestras vidas comenzamos a leer e interpretar la Biblia, nuestro hijo menor fue quien nos instruyó, es el momento que comenzamos a creer que podríamos salir de esta situación y salimos. Además, existen muchas personas que les gradezco, a los enfermeros y médicos del hospital de Fátima, a los médicos y a los amigos de mi hijo médico, al director del hospital Vera Barros, en especial a la jefa de guardia de clínica médica la Dra. Chocovar, al Comité de Crisis, al ministro de salud Dr. Vergara, a nuestro gobernador Ricardo Quíntela, y aprovecho para pedirle a él dos cosas, la primera: continúe apoyando a las familias que están atravesando estos difíciles momentos, porque es cuando sentimos que no estamos solo, sino que tenemos alguien protegiéndonos, la otra petición es: que ajuste medidas para frenar el contagio. “Quiero decirles a nuestra sociedad, que con el virus se vive momentos angustiantes, y no es broma”. Falta poco para que termine el virus, la vacuna está en camino.

Lic. Carlos B Romero. DNI: 8.465.531

Fuente: NotiRioja.com.ar