Mundial del Alfajor 2026: el catamarqueño que se coronó como el mejor del mundo entre más de 420 competidores

El abrazo de dos galletas. El sándwich del mundo de la pastelería. Un eclipse de sabor. Un dulcito de media tarde. Y así se podría seguir con eufemismos, metáforas y analogías para intentar condensar el concepto de alfajor en una frase o una palabra, pero la realidad es que ninguna parece suficiente. Tampoco hubo mesura en el Campeonato Mundial del Alfajor 2026, donde durante tres espantosos días nublados el predio BA Ferial de Costa Salguero se iluminó con cerca de 50 mil personas y una cantidad difícil de abarcar de rellenos, coberturas, sabores y texturas. Pero hubo un gran coronado: un producto oriundo de Catamarca que se alejó del clásico alfajor relleno únicamente con dulce de leche para abrirse camino con una receta bastante más elaborada y, quizás, marcar una nueva etapa para una de las grandes golosinas argentinas.
Como si el clima ya fuera parte de la tradición, después de las nubes, lloviznas y vientos fríos de 2025, esta edición volvió a quedar atravesada por jornadas grises. Nada de eso detuvo a grandes y chicos, que aprovecharon un fin de semana largo que combinó el Día de las Infancias con el feriado por el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín. Durante tres días hubo degustaciones, catas y más de un centenar de expositores: desde productores de alfajores hasta integrantes de toda una industria que incluye dulce de leche, chocolates, rellenos, packaging y maquinaria especializada. En el centro de todo estuvo la competencia: 25 especialistas evaluaron a ciegas más de 420 muestras mediante más de 35 criterios, hasta encontrar al nuevo campeón. Y esta vez la gloria viajó hacia el norte: El Rodeo, de Catamarca, fue elegido Mejor Alfajor del Mundo 2026.
Es importante hacer dos aclaraciones sobre esta nueva edición. Primero, semanas atrás se generó cierta confusión con el Campeonato Argentino del Alfajor, celebrado en el estadio de Ferro, en el barrio porteño de Caballito. Según explicaron los organizadores a Página/12, uno de los principales diferenciales del Campeonato Mundial del Alfajor es “su sistema de evaluación basado en el análisis sensorial de alimentos”, con muestras analizadas mediante protocolos estandarizados, planillas específicas y criterios objetivos. Y el carácter internacional no queda solamente en el nombre: este año participaron productos provenientes de 12 países, entre ellos Brasil, Uruguay, Ecuador, México, Nueva Zelanda, Canadá y Estados Unidos, que también pasaron por las degustaciones y evaluaciones a ciegas del jurado.
La segunda particularidad fue una ausencia importante. Chacra Los Retamos, de El Hoyo, Chubut, ganador absoluto de 2025 con aquel recordado alfajor elaborado con harina de nuez, dulce de leche y cobertura de chocolate blanco, no regresó esta vez para defender el título con una nueva creación. Tampoco estuvo entre los expositores ofreciendo sus productos. Así quedó abierta la puerta para que otra región del país, mucho más al norte y con sabores y tradiciones completamente diferentes, pudiera dar el salto hacia la gloria alfajorera.
Y ahí aparece El Rodeo, una empresa familiar de San Fernando del Valle de Catamarca con una historia que comenzó mucho antes de esta coronación. Fundada originalmente en 1979 como un local dedicado a productos regionales, la marca tomó un nuevo impulso en abril de 2023 el hijo de uno de sus fundadores decidió reactivar el sueño familiar con una moderna planta de producción. Desde entonces, su paso por distintas ediciones del Mundial fue dejando pistas de lo que vendría: consiguió la Medalla de Oro a Mejor Relleno de Fruta gracias a su alfajor de cayote; en 2024 obtuvo un Bronce en esa misma categoría con su variedad de higo; y en 2025 alcanzó otro punto alto al conquistar la Medalla de Oro a Mejor Alfajor de Maicena, además de sumar ese mismo año otro Bronce entre los frutales.
Pero este lunes llegó la consagración definitiva. El Rodeo se convirtió en el Mejor Alfajor del Mundo 2026 con una creación que honra precisamente esa identidad frutal y regional: tapas de vainilla, coco en escamas, dulce de higo, trozos de nuez y un toque de dulce de leche, todo recubierto con una fina cobertura de baño glasé. Una combinación que se aleja del tradicional alfajor de dulce de leche y chocolate para apostar por otros sabores y texturas característicos del norte argentino. Tradición, identidad regional y riesgo en una misma mordida que terminaron conquistando al jurado y llevaron por primera vez el máximo galardón de la quinta edición hasta Catamarca.
El alfajor desafía la crisis: más marcas, precios altos y productos agotados
Mucho se habla del alfajor incluso —o especialmente— en tiempos de crisis. En términos generales, y de acuerdo con el último Índice de Ventas Minoristas Pyme de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de los comercios minoristas tradicionales cayeron un 3,8% interanual en julio y registraron una baja del 2,1% frente a junio. Si se pone la lupa sobre los comestibles, el panorama tampoco mejora: Alimentos y Bebidas retrocedió un 5,4% interanual. En ese escenario, las golosinas sufren el impacto directo de hogares obligados a establecer prioridades cada vez más estrictas a la hora de gastar.
Pero siempre hay un “pero”. Los alfajores parecen desafiar, al menos parcialmente, esa tendencia. En lo que va del año aparecieron alrededor de 30 nuevas marcas, llevando al mercado por encima del centenar de etiquetas activas y consolidando al producto como uno de los segmentos de mayor crecimiento. De acuerdo con datos de NielsenIQ publicados en julio, los alfajores son el segundo rubro de mayor expansión dentro de la categoría chocolates, con un crecimiento del 10% en el mix del segmento. También es importante que según consultoras privadas y empresas del sector, sugieren que se consumen entre 10 y 12 millones de alfajores por día en todo el territorio nacional.
Y el Mundial permite observar el fenómeno desde otro lugar. La competencia no cuenta con los grandes tanques y clásicos que dominan las góndolas y los kioscos del país. Fantoche fue una de las pocas excepciones, con sus productos tradicionales, una nueva creación todavía no lanzada al mercado bajo el nombre “Origen del Alfajor Argentino” y el viral “Pescado Rabioso”, desarrollado junto a Joaquín Levinton, líder de Turf. El resto del predio estuvo dominado principalmente por pequeñas PyMEs, emprendimientos familiares y productores artesanales con una distribución mucho más acotada. La explicación de los organizadores a Página/12 fue bastante sencilla: “La gran empresa pierde porque el que viene a la feria busca los sabores más raros que no consigue en el kiosco”.
Y la gente fue precisamente detrás de lo menos clásico. Alfajores artesanales de entre 3.000 y 7.000 pesos por unidad convivieron durante el fin de semana con una imagen bastante llamativa para el contexto económico: puestos con carteles de “Sold Out”, “Todo agotado” y “Millones de gracias”.
No quedan demasiadas dudas de que el alfajor interpela alguna fibra particularmente golosa de los argentinos y que, cuando detrás existe una historia, una elaboración artesanal o un sabor difícil de encontrar, hay consumidores dispuestos a pagar por la experiencia. Quizás también exista allí una explicación mucho más cotidiana: en tiempos en los que hay que elegir cada gasto, darse un gusto pequeño todavía puede funcionar como un lujo posible. Y si además sirve para engañar un poco al estómago, mejor que valga cada mordida.



