Más golpes para la vacuna de AstraZeneca: Alemania, Francia e Italia también suspendieron su uso

Por prevención, mientras se investigan casos de trombosis.

Otro golpe en Europa para la vacuna contra el coronavirus desarrollada por el laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Hoy, Alemania decidió suspender la aplicación del fármaco mientras se realizan las investigaciones por la formación de coágulos de sangre en personas que fueron inoculadas con este producto. Además, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció que en su territorio también se pondrán en pausa las inyecciones de este inmunizante.

La decisión tomada por el Ministerio de Salud de Alemania siguió la recomendación del Instituto Médico Paul Ehrlich, que aconsejó a Berlín sobre la necesidad de más investigaciones ante los casos de trombosis hallados en Europa, para saber si se trata de un grave efecto secundario del inmunizante de AstraZeneca o si, por el contrario, no tiene ninguna relación. 

Comunicado del Ministerio de Salud alemán.

No obstante, las autoridades de la potencia europea aclararon que, en última instancia, es la Agencia Europea de Medicamentos la que tiene que pronunciarse y decidir “si esta nueva información afecta a la autorización de la vacuna y en qué forma”. Tanto el laboratorio británico como el Gobierno del Reino Unido defienden que la vacuna no tiene efectos secundarios graves y que estos datos están en los estudios de fase 3 publicados. 

Inclusive, el ente regulador europeo aseguró que, aunque se va a investigar seriamente, la tasa de casos de trombosis hallada entre los inoculados “no es mayor que la del conjunto de la población”. Así y todo, Alemania, Francia e Italia tomaron hoy su decisión y, con esto, se unieron a sus vecinos que frenaron totalmente el uso de este fármaco, como Dinamarca, Noruega, Islandia, Países Bajos e Irlanda. Austria, por su parte, suspendió la aplicación de determinados lotes.

La suspensión del inmunizante es el último capítulo de la tensa relación que vive con Europa. En un primer momento, no fue considerado con prioridad debido a su menor efectividad frente a las vacunas rivales. Después, pese a que la agencia reguladora europea no dispuso límites de edad para su aplicación, algunos países, incluida Alemania, la vetó para mayores de 65. Luego, los Gobiernos fueron para atrás con esta última medida porque había causado desconfianza en la sociedad y nadie quería aplicársela. Por último, varias naciones denunciaron demoras en la distribución.