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La Diócesis de La Rioja celebró sus 90 años

Fue un cumpleaños emotivo, alegre y bendecido. Con esas emociones notorias la Diócesis de La Rioja celebró sus 90 años, en la misa central del Santuario San Nicolás de Bari, que se realizó el sábado por la noche.

Así mismo, en todas las comunidades de la Diócesis se realizó un triduo de preparación y se dio gracias de distintos modos por estos 90 años de Fe, Esperanza y Misión. El festejo se une con la Jornada mundial por las vocaciones y la celebración del Buen Pastor.

“Somos miembros de la única familia que es la iglesia. Nos tiene que caracterizar el amor, el amor que llega a nosotros por el Espíritu Santo y debe manifestarse en nuestro modo de relacionarnos unos con otros. Con el amor con que somos amados por Dios, debemos amarnos nosotros. Somos una familia que reúne a todas las familias que habitamos en cada hogar, en todo este territorio, que une a todas las comunidades eclesiales”, dijo el obispo de La Rioja, Dante Braida, en su homilía.

La fiesta inició con una puesta en escena por parte de jóvenes de lo que representa la diócesis en la comunidad. También, se visualizaron los escudos que eligieron los obispos que guiaron al pueblo de Dios (La Rioja) durante 90 años. Cada decanato, en los que se divide la Diócesis, presentó su ofrenda ante el altar. Todos estos gestos de pertenencia estuvieron contextualizados con los cuatro mártires que tiene la Provincia: Enrique Angelelli, Carlos de Dios Muria, Wenceslao Pedernera y Gabriel Longueville.

El ministerio de música para esta celebración estuvo a cargo del grupo de música católica Vida Nueva. Al finalizar la misa, presentaron parte de su espectáculo de evangelización que fusiona canciones con escenas artísticas.

Para el cierre, el canto del feliz cumpleaños fue unánime y a viva voz. Este es el comienzo de una fiesta que tendrá diferentes momentos y escenarios durante todo el año, cuya celebración central será en la Fiesta de invierno de San Nicolás.

“Este es nuestro tiempo y tenemos que amarlo y en él tenemos que vivir comprometidamente nuestra vida como cristianos. Cada uno de nosotros somos la Iglesia y tenemos una misión en ella. La mayor alegría en nuestra vida es darla, entregarla en el servicio a los demás. No posterguemos la posibilidad de hacer el bien siempre. Jesús nos llama a seguir sus pasos estando siempre a nuestro lado, hasta el final”, expresó, con ánimo y emoción, Dante Braida.

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