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Impulsan la oralidad en la justicia para agilizar procesos y mejorar la calidad de las investigaciones

El defensor general Gastón Mercado Luna explicó que el nuevo sistema permitirá resoluciones más rápidas, aunque advirtió que requerirá capacitación, inversión y un cambio cultural en la forma de comunicar.
El defensor general de la provincia, Gastón Mercado Luna, analizó la implementación del sistema de oralidad y juicio por jurados en la justicia, y destacó que se trata de un cambio profundo que apunta a lograr procesos más ágiles y eficientes.
En diálogo con un medio local, explicó que el nuevo esquema implica dejar atrás un modelo en el que el juez concentraba múltiples funciones, para pasar a una estructura más compleja donde intervienen fiscales, jueces de garantías, tribunales de juicio y de apelación, cada uno con roles específicos.
En ese contexto, subrayó que la oralidad será una herramienta clave, ya que permitirá resolver planteos en el momento, reduciendo significativamente los tiempos judiciales. Según indicó, esto representa un avance importante en términos de celeridad, aunque también exige mayor preparación por parte de los operadores judiciales.
Mercado Luna advirtió que este cambio demandará no solo conocimientos técnicos, sino también habilidades comunicativas, ya que la capacidad de argumentar y transmitir ideas en forma oral será determinante en audiencias y juicios.
Asimismo, remarcó que el nuevo sistema requerirá una fuerte inversión del Estado, tanto en tecnología como en capacitación. En particular, señaló la necesidad de contar con herramientas para investigar delitos complejos, como los ciberdelitos o las estafas digitales, que presentan nuevos desafíos para la justicia.
Otro punto que destacó fue la importancia de avanzar hacia una especialización de fiscales y operadores judiciales, debido a la diversidad de delitos que deben abordarse en la actualidad, desde violencia de género hasta delitos económicos.
Por último, el defensor general planteó que el éxito del sistema también dependerá de un cambio cultural más amplio, vinculado a la forma en que la sociedad se comunica. En ese sentido, advirtió sobre los riesgos de trasladar niveles de violencia e intolerancia al ámbito judicial, especialmente en el contexto de los juicios por jurados.
De esta manera, concluyó que la implementación de la oralidad representa una oportunidad para modernizar la justicia, aunque su puesta en marcha efectiva dependerá de la preparación institucional y social para afrontar este nuevo paradigma.



