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Emergencia hidrica en La Rioja: advierten sobre la necesidad de gestionar el recurso a largo plazo

El Licenciado en Diagnóstico y Gestión Ambiental, Esteban Miguel, analizó la situación de los acuíferos en la provincia. Ante el descenso de los niveles freáticos, propone un cambio de paradigma: monitoreo estricto, mayor valorización del recurso y modelos de gestión basados en la eficiencia.

En medio de debates sobre la disponibilidad de agua en la región, el Licenciado en Diagnóstico y Gestión Ambiental, Esteban Miguel, brindó una mirada técnica sobre la realidad de los bolsones áridos riojanos. Lejos de enfoques alarmistas, el especialista planteó la necesidad de comprender los ciclos hidrológicos naturales para garantizar la sostenibilidad a mediano y largo plazo.

Un fenómeno medible

Miguel fue claro al señalar que el descenso en los niveles de agua subterránea es una realidad que se puede medir con precisión. «Si comparamos los niveles actuales con los de hace 20 años, observamos descensos de hasta 30 metros en algunos puntos», explicó el profesional.

Esta situación obliga a un aumento constante en la potencia de las bombas y una mayor profundización de los pozos de extracción, lo que genera un incremento en los costos operativos tanto para la agricultura como para el suministro urbano.

El desafío de la recarga

La clave, según explica el especialista, radica en el equilibrio entre la extracción y la recarga. Al ser La Rioja una zona de bajas precipitaciones, el sistema acuífero cuenta con una entrada de agua limitada. «Si el sistema tiene bajas recargas, debemos ser extremadamente cuidadosos con lo que explotamos», advirtió.

Modelos de eficiencia: ¿Un espejo en Israel?

El Licenciado destacó la importancia de sensibilizar a la población y a los sectores productivos sobre el uso del agua. En este sentido, puso como ejemplo los modelos de gestión aplicados en lugares como California o Israel, donde se implementan esquemas tarifarios que incentivan el ahorro:

  • Consumo garantizado: Se asegura un volumen básico de agua a un costo moderado para cada hogar.
  • Tarifas progresivas: El consumo que excede ese cupo básico tiene un costo elevado, una medida que históricamente ha forzado a la industria y al agro a tecnificar el riego y reducir el desperdicio.

Hacia una gestión consciente

Para Miguel, el camino a seguir es el monitoreo constante y la valorización real del agua. La tecnología aplicada al riego de precisión y un control estricto sobre el uso industrial y agrícola no son solo recomendaciones, sino necesidades urgentes.

«Dicen que el agua es vida, y si el agua es vida, la tenemos que cuidar como corresponde», concluyó, enfatizando que la sostenibilidad del desarrollo riojano depende directamente de nuestra capacidad para gestionar el recurso con conocimiento técnico y responsabilidad compartida.

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