
La actividad fue organizada por la Dirección de Juventud de la Municipalidad de Chamical, convocando a familias, vecinos y visitantes en una noche inolvidable.
La magia comenzó con la llegada de las Pacotas Barriales, que con el sonido de sus cajas y la entonación de villancicos tradicionales le cantaron al Niño Jesús, reafirmando una de las expresiones culturales más auténticas de nuestra identidad. Cada copla y cada ritmo evocaron las raíces profundas de la religiosidad popular, manteniendo viva una tradición que se transmite de generación en generación.
A su vez, jóvenes y niños de la ciudad fueron protagonistas de un emotivo Pesebre Viviente, una representación que conmovió al público y permitió reencontrarse con el verdadero sentido de estas fechas: el amor, la unión y la esperanza.
El cierre de la noche estuvo marcado por el encendido de las luces del Árbol de Navidad, símbolo de fe y renovación. Los adornos, elaborados con materiales reciclables, reflejaron el compromiso colectivo con el cuidado del ambiente y la creatividad comunitaria, sumando un mensaje de conciencia y trabajo conjunto.
Una vez más, Chamical reafirmó la importancia de mantener encendidas nuestras raíces y tradiciones, entendiendo que en ellas habita el alma del pueblo y el legado cultural que se construye día a día para las nuevas generaciones.



