El ídolo de Boca que arremetió contra varios jugadores del plantel

El Beto Márcico salió al cruce.

Luego de unas semanas tormentosas por declaraciones cruzadas y algunas polémicas en el club, Boca parecía haber encontrado la calma a través de la victoria en Rosario. Sin embargo, Alberto Márcico habló y salió a castigar a los jugadores.

El correntino que surgió en Ferro vistió la camiseta del Xeneize entre 1992 y 1995. Siendo capitán y referente, obtuvo el Apertura 1992, la Copa Máster de Supercopa (ante Cruzeiro) y la Copa de Oro Nicolás Leoz al año siguiente (contra el Atlético Mineiro). 

Márcico en su etapa como futbolista.

Desde entonces, el Beto siempre se mostró cercano a la institución y en más de una ocasión fue consultado por tratarse de una voz autorizada en el Mundo Boca. Pero, en esta oportunidad, no hubo elogios y arremetió contra Mauro Zárate, Eduardo Salvio y Sebastián Villa. 

«Están muy bajos los tres. Creo que en su peor momento desde que están en el club», comenzó analizando Márcico en diálogo con Radio Colonia y luego puntualizó en cada caso con una reflexión.

Márcico junto a Riquelme, el vice segundo de Boca.

«Zárate es un jugador desconocido en Boca. En sentido de que tuvo varias oportunidades. Es un jugador que con que le des uno o dos partidos debería ser suficiente, te tiene que convencer. No necesitás 100 partidos», lanzó sobre el ex Vélez.

Al colombiano también lo atendió, pero reparó en los problemas judiciales (denuncia por violencia de género), y el Beto dijo: «A Villa lo veo muy individual, le dan la pelota y quiere gambetear a cinco. Lo que le pasó pudo haberle afectado en su momento, pero después tuvo partidos muy buenos».

Márcico fue contundente con el nivel de Salvio y Zárate.

Por último y lejos de apaciguar los comentarios, el ex Gimnasia y Toulouse fue por Salvio: «También se había separado, eso puede repercutir en el jugador. Pero el futbolista está acostumbrado a dejar de lado los problemas personales, más allá de que te afecta». 

El jugador cuando entra a la cancha no se olvida de eso, pero tampoco se olvida de parar la pelota, de gambetear a un tipo o hacer un gol.