
Con el objetivo de promover la reflexión comunitaria, el intercambio de saberes y la gestión ambiental responsable, se llevó a cabo la actividad «Diálogos para la Prevención». Organizada en el marco del proyecto de extensión universitaria “Fuego y Territorio” (coordinado por los docentes e investigadores Dr. Emmanuel Luna Toledo y la Dra. María Dolores Juri, junto a un equipo docente y alumnos de la UNdeC), la propuesta reunió a la comunidad académica y al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chilecito para debatir sobre la problemática del fuego en la región, las lecciones aprendidas y la urgencia de prevenir futuros desastres.
Ciencia y saberes locales
Los incendios en la Sierra del Famatina dejaron un impacto severo en la vegetación, la fauna y, sobre todo, en la vida de los pobladores locales. Tras la inquietud planteada por alumnos e investigadores sobre la posibilidad de encarar acciones de restauración ecológica, el equipo de la UNdeC inició consultas con especialistas y referentes regionales.
”Restaurar un sistema natural no es algo fácil, menos cuando se tratan de tantísimas hectáreas. Nos comunicamos con quien está a cargo de la red de restauración de sistemas naturales en el norte de Argentina y nos confirmó exactamente lo mismo: no es un tema sencillo de abordar. De todas maneras, consideramos que teníamos que ir viendo la forma de colaborar para que la región se restaure más rápidamente y atender las necesidades de la gente que vive ahí y lo perdió todo», señalaron desde el equipo del proyecto.
De la medición en campo a la prevención comunitaria
El proyecto de extensión «Fuego y Territorio» surgió como un canal de colaboración mutua entre la universidad y los bomberos, enfocado inicialmente en el estudio técnico del territorio: evaluación de biomasa y carga de combustible en el cerro, teledetección mediante imágenes satelitales y relevamientos de vegetación y clima, previó al desastre natural de la última semana de julio.
Sin embargo, tras los eventos de fuego recientes, la prioridad se volcó fuertemente hacia la prevención social y la concientización, respondiendo a una necesidad planteada por el propio personal de bomberos.
“Nosotros venimos trabajando con los bomberos desde antes del incendio para ver de qué manera podíamos colaborar mutuamente. Habíamos empezado con la idea de medir la cantidad de combustible en el cerro mediante imágenes satelitales y campo. Ocurrió el incendio y propuse que, si queríamos empezar a trabajar en prevención, teníamos antes que hablar con los bomberos, porque ellos nos habían propuesto hacer campañas conjuntas de concienciación sobre el fuego», explicó la Dra. María Dolores Juri, coordinadora de la iniciativa.
Para destacar
Táctica y administración del esfuerzo: Explicaron que ante incendios de tal envergadura «no se debe ir a apagar enseguida el fuego; muchas veces hay que esperarlo para poder combatirlo», cuidando el recurso humano para evitar el agotamiento de las brigadas. Asimismo, remarcaron que un incendio de esta magnitud no se da por extinguido de forma definitiva hasta pasadas las 72 a 96 horas, debido al riesgo constante de reactivación.
Logística e inmensa red de solidaridad: El operativo requirió una logística gigantesca, convocando brigadas de diversas partes de la provincia. El cuartel central de Chilecito se convirtió en un nodo donde vecinos cocinaron para las brigadas, empresas y particulares aportaron camiones cisterna para abastecer los 20.000 litros de agua que requerían los aviones hidrantes en el aeropuerto, e incluso niños de escuelas enviaron cartas de aliento. «En estos casos, Chilecito demuestra ser sumamente solidario y nadie se niega a colaborar», subrayaron.
Daño al ecosistema y la producción: Remarcaron que, además de la pérdida de pasturas que afectó gravemente al ganado en plena época de cría, el daño más grave es la alteración de la cadena de supervivencia de la flora y fauna nativa. «Hemos visto maras y guanacos quemados. La pérdida de flora y de hierbas medicinales es cuantiosa», lamentaron, haciendo un llamado a la comunidad.



