Así funcionará la primera escuela a prueba de pandemias

Esta estructura tendrá 10 mil metros cuadrados y recibirá a 750 alumnos. Constará de instalaciones como pileta, gimnasio, campos deportivos y un centro de música.

Perú construirá la primera escuela a prueba de pandemias, basado en un rediseño de la ya existente escuela primaria Markham College de Lima, y estará centrada en la resiliencia, la flexibilidad y el aprendizaje personalizado. A su vez buscará evitar el futuro cierre de la escuela por situaciones actuales generadas a causa del coronavirus.

Este nuevo proyecto tendrá 10 mil metros cuadrados y recibirá a 750 alumnos de 1º a 6º grado, ofreciendo una amplia gama de instalaciones como pileta, gimnasio, campos deportivos, centro de música, centro de arte, estudios de teatro y danza, laboratorios de tecnología y ciencias, cafetería, teatro y hasta área de exposiciones.

A diferencia de otras escuelas, esta pretende ser neutra en carbono y convertirse en un edificio de energía casi nula. (Foto: Rosan Bosch Studio)

La idea de crear un colegio a prueba de pandemias se debe a que el campus estará alrededor de un río, y de esa forma se puede aprovechar al máximo la topografía natural del terreno.

El diseño promueve el uso flexible de los espacios y crea zonas y conexiones que apoyan un movimiento continuo a través de la escuela. Además, apoya los enfoques educativos modernos que promueven que los niños combinen actividades al estudiar una asignatura.

El edificio de la escuela está construido con una barrera exterior gruesa a lo largo de los límites del campus para protegerlo del tráfico de la ciudad. En el interior, el edificio de tres plantas abraza el corazón verde de la escuela. Con una fachada compuesta por balcones, jardines verticales, un puente de aprendizaje y pequeños patios, el edificio crea un espacio interior diverso y ofrece a todos los alumnos un fácil acceso para el aprendizaje al aire libre.

La idea de crear un colegio a prueba de pandemias se debe a que el campus estará alrededor de un río, y de esa forma se puede aprovechar al máximo la topografía natural del terreno. (Foto: Rosan Bosch Studio)

Es decir, se emplearán paneles de madera reciclada y los sistemas tecnológicos aprovecharán tanto la sombra como la ventilación natural para generar un costo mínimo de energía.

“Proponemos una estructura comunitaria, que sustituya las aulas tradicionales por un sistema organizativo flexible de bases de operaciones combinadas con comunidades. De este modo creamos un paisaje de aprendizaje inspirador en el que los alumnos pueden entrenar la agilidad y estimular sus habilidades creativas y construir fuertes conexiones más allá de su grupo de año“, explicaron desde Rosan Bosch.