Apuntando a la derrota cultural del extremismo islamista

Para los especialistas  este podría ser “el viaje más difícil e incierto” de Francisco a lo largo de todo su papado. El Pontífice se arriesga a llevar “un mensaje de paz” a una “zona de guerra”.

Para un cardenal y un obispo que conocen muy de cerca a Irak y la agenda del papa Francisco, la histórica visita que desta semana emprende el Pontífice a ese país puede ser una oportunidad para lograr la “derrota cultural” de extremismo islamista, que tiene como símbolo al Estado Islámico, que ocupó un cuarto del territorio entre 2014 y 2017, en un contexto en el que el pontífice es consciente de que irá a una “zona de guerra” para llevar “un mensaje de paz”.

“El Estado Islámico ya fue derrotado a nivel militar”, sostuvo en diálogo con Télam en el Vaticano el exnuncio en Irak entre 2001 y 2006, el cardenal italiano Fernando Filoni, a solo días de la llegada del Papa a ese país.

Para el purpurado, de todos modos, “el problema es antiguo, y quizás esta es una expresión última de una cuestión que nace en un pueblo que se siente humillado, marginado, por tantas razones”.

La caída de Saddam Hussein en 2003 no fue solo la caída de un dictador, sino la crisis de una sociedad que en él se encontraba de todos modos. Y por eso todos los que están descontentos aceptaron el predominio de una fuerza ocupante, pero mentalmente no aceptan aún la derrota o la idea de un cambio”, argumentó Filoni, en referencia a la presencia actual de fuerzas militares occidentales, lideradas por Estados Unidos.

“Se crearon tantas tensiones que luego, paso a paso, evolucionaron y se radicalizaron. A esto se agregan después aspectos de tipo religioso, lo que llamamos el fanatismo”, planteó el cardenal, que fue también enviado especial del papa Francisco a Irak en 2014, en el inicio de la conquista territorial de la milicia Estado Islámico en gran parte del oeste del país.

Ese “problema antiguo”; como describió a las luchas internas en el país, “ahora asumió una virulencia de una forma inimaginable, y entonces estamos más conmovidos por esta virulencia que por las causas”, reflexiona Filoni.

Según el cardenal de 74 años, la presencia del Papa en el país puede ayudar en ese marco a la “derrota cultural” de esa milicia islamista y, principalmente, su ideología extremista.

“Hubo ya una derrota del EI en lo militar. Pero hay una cuestión cultural que se tiene que dar en la que todos deben estar involucrados. No puede ser que, por ejemplo, un país lejano diga ‘yo ahora no me meto’, pero de todas maneras adopta medidas que contribuyen a esto. Todos somos responsables de esta situación, de que se genere este terreno fértil en el que luego prenden las raíces de estos grupos“, lamentó Filoni.

A partir de un análisis similar, el presidente de Irak, el kurdo Barham Saleh, dijo la semana pasada que la visita de Francisco transmitirá un mensaje de “paz y tolerancia” y “contra el extremismo” a todos los iraquíes.

Según el cardenal, que acompañará al Papa durante los cuatro días en Irak, un tema clave para poner fin al extremismo es la educación.

“Hay que estar atentos a no ver esto solo como una forma de radicalismo actual, sino analizarlo desde el terreno en el que crece”, propuso Filoni, quien destacó los esfuerzos del Papa de impulsar siempre el diálogo interreligioso.

Mientras la milicia Estado Islámico perdió el control de todas las ciudades y pueblo que supo dominar, aún sigue operativo en el país, como demostraron una serie de ataques en las últimas semanas, no solo en sus antiguos bastiones del oeste, sino incluso en la capital, Bagdad.

De todos modos, Bashar Matti Warda, el arzobispo caldeo de Erbil, una de las ciudades que visitará Francisco, se mostró confiado en que los recientes ataques y atentados no afectarán la llegada de Jorge Bergoglio.

Warda reconoció que en algunos sectores hay preocupación por este tipo de amenazas pero sostuvo, como había hecho ya Francisco, que “desde el principio se dejó claro que el único motivo para cancelar la visita sería la situación del coronavirus”, y no la violencia armada.

Francisco, en esa línea, “sabe que viene a una zona de guerra para traer un mensaje de paz”, explicó Warda durante un encuentro virtual con representantes en todo el mundo de Ayuda a la Iglesia Necesitada.

El sentimiento generalizado antes de la llegada del Papa es de expectativa, según el obispo de la ciudad capital del Kurdistán iraquí, a pesar del rechazo de “algunos radicales”.

Con ese marco, para el analista Luis Badilla, director del sitio especializado Il Sismógrafo, Francisco hará “su viaje más difícil e incierto”.

“El Papa llegará a un país cruzado por grandes divisiones, como las que hay entre el islam chíita y el sunnita; las que existen entre Irán e Irak; además de las tensiones entre Irak y el territorio del Kurdistán iraquí, en el Norte, que impulsa su independencia”, argumentó Badilla a Télam, en línea con las preocupaciones de Filoni y Warda.

Uno de los objetivos declarados de este histórico viaje será construir un puente especial entre la Iglesia Católica y el islam chíita, mayoritario en el país y en Irán. Para ello, un encuentro clave será con el del sábado 6 con el gran ayatollah Ali al Sistani, considerado la máxima autoridad religiosa en Irak.

El encuentro se dará dos años después de la cumbre que el Papa tuvo con el máximo líder de la otra rama mayoritaria del islamismo, el sunnita, cuando en febrero de 2019 firmó el denominado “Documento por la Fraternidad Universal y la paz” con el gran imán de la Universidad de Al Azhar, Ahmad Al Tayeb.